nieve

miércoles, 24 de agosto de 2011

.CAPITULO FINAL + EPILOGO.

No podía salir de ahí, y algo estaba claro, que nadie iba a ir a buscarla o eso creía ella porque cuando estaba a punto de rendirse, un joven se adentró en la cueva. Era Diego. A Esther se le alegró el corazón cuando le vio, algo que no se esperaba. Diego entró y se colocó entre ella y Alvaro dispuesto a que no le pasara nada a Esther pero lo que él no sabía era que Alvaro también sabía artes marciales y cuando se dirigió a propinarle una patada que Esther paró colocándose entre ambos y cayendo después al suelo dolorida. Diego la cogió y miró a Alvaro con cara de despreció. Esther se puso en pie.
- No te saldrás con la tuya, no dejaré que lo toques -dijo señalando a Diego antes su mirada atónita.
- Ya veremos -contestó Alvaro.
Se sacó del bolsillo unas cuantas estrellas de cuatro puntas y se preparó a lanzarselas a Esther. Las lanzó todas a la vez y Esther al intentar pararlas tropezó y le dieron las veinte flechas que lanzó en todo su cuerpo. Esther cayó al suelo pero fue cogida por Diego, apenas podía moverse y estaba en muy mal estado
- Yo no quería que acabase así - se limitó a decir Alvaro.
Alvaro salió corriendo de la cueva, ante la mirada atónita de Diego y los ojos semi-cerrados de Esher. Pero para su sorpresa se encontró con toda la aldea de Esther ¿Cómo lo sabían? Los ninjas tenían un sexto sentido y podía saber cuando alguien de su aldea necesitaba ayuda y cuando alguien necesitaba estar a solas con otra persona. Se quedaron en la entrada sin molestar y escuchando lo que estaban diciendo.
- Diego - dijo Esther dolorida- He estado toda mi vida soñando tonterías y cantando canciones absurdas sin darme cuenta de que desde que llegué a ese instituto, tenía todo lo que quería y no lo he sabido valorar.
- No digas eso Esther, te vas a poner bien -contestó Diego entre sollozos.
- Diego, prométeme una cosa.
- ¿El qué? -preguntó.
- Que nunca me olvidarás -confesó Esther dolorida y llorando.
- No Esther, por favor.
Los tiernos ojos claros de Esther se cerraron y su cuerpo dejó de respirar antes la mirada de toda la aldea, llorando y deseando que fuese una broma pero no, Esther ya no estaba ahí. Días después de lo sucedido, cuando ya se había castigado a Alvaro, en aquella cueva ya conocida por todos, pusieron unas cuantas velas en forma de corazón que nunca se apagarían, que significaba que el recuerdo de Esther siempre estaría con ellos. Una joven entró en la cueva.
- Hola Esther -dijo Sam con tristeza.
Y para sorpresa de ella, una delicada luz la cegó por completo y un joven de largo vestido blanco apareció.
- Hola Sam.
- ¿Esther?
- La misma.
- Esther -dijo Sam en voz baja- Te echo de menos.
- Sam, sabes que a donde bayas yo iré contigo, toma.
De las delicadas manos de Esther salió un bonito collar con forma de corazón que Sam abrió. Dentro había una foto de ella y Esther juntas, para que nunca se olvidasen.
- ¿Me puedes hacer un favor?
- Claro -dijo Sam conmovida.
- Llévale esta carta a Diego, por favor.
- Sí -dijo Sam.
Esther se despidió entre sollozos y Sam hizo caso a Esther y le dio la carta a Diego que, primero no se lo creyó pero al ver que la carta estaba escrita con su letra no se lo pensó dos veces y empezó a leerla:
Diego, quiero que sepas que eres lo mejor que me ha pasado en mi vida, y que aunque yo no esté, quiero que busques a la chica más maravillosa y no la pierdas. Quiero que la quieras como me quisiste a mi y quiero que recuerdes que yo nunca te olvidaré. Espero que tu a mi tampoco me olvides.
Te echo de menos.
A Diego le corrió una lágrima por la cara y apretó con todas sus fuerzas la carta, como no queriendo separarse de ella nunca.
.EPILOGO.
Tiempo pasó y la cueva era visitada diariamente para ver lo bonito que era todo lo que hacían. Diego entró, pero no estaba solo, a su lado había una mujer, morena de ojos oscuros. Diego se había convertido en un hombre adulto, pero sin cambiar su cara de joven sincero y a la vez divertido. La joven se quedó en la entrada, sabiendo lo que iba a hacer Diego ya que, en su relación no había secretos.
- Esther -dijo Diego- He encontrado a una joven sincera y maravillosa, y sé que a ti también te gustará.
Y era verdad, la joven era maravillosa con un gran corazón algo que le gustó mucho a Esther.
Tiempo después, se casaron y tuvieron una preciosa hija a la que llamaron Esther, que se convirtió en una joven preciosa, castaña de ojos marrones. A la que querían muchísimo.
.FIN.
ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO, Y SI QUERÉIS DARME IDEAS PARA OTRA HISTORIA PODÉIS :)

No hay comentarios:

Publicar un comentario