nieve

viernes, 19 de agosto de 2011

.CAPITULO 9.

Se separó de él y automáticamente el doctor entró en la habitación, cogió los papeles y los cambió por otros totalmente diferentes ante la cara de asombro de Esther.
- Doctor, ¿Qué hace? -preguntó.
- La enfermera se ha equivocado de diagnóstico, aquí está el de verdad.
- ¿Y qué dice?
- No le ocurre nada, simplemente se desmayó.
El doctor salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí.
<<No se ha desmayado, ha fallado>> -pensó.
Diego, abrió los ojos y miró a Esther con una sonrisa picarona, Esther sonrió y sonrojó a la vez.
- Vaya Esther, que atrevida eres ¿No? -dijo Diego sonriendo.
-  ¿Eh? -se sonrojó aún más.
- El beso -guiñó Diego- que me he enterado.
- ¡¿Qué?! -dijo Esther con unas ganas tremendas de salir de ahí- ¿Y por qué no me has dicho nada?
- No me disgusta -dijo Diego.
Esther no podía creer lo que oía, casi la daba algo, no podía aguantar más ahí. Quería decirle a Diego todo lo que sentía pero notaba como si no le saliese la voz, notaba unas ganas tremendas de besarle pero no se atrevía a hacer nada. Para Diego, tampoco le resultaba fácil decirla algo, pero estaba feliz por verla allí, tan preocupada por él y tan guapa como siempre.
- Bueno, me tengo que ir -dijo Esther con dulzura.
- Mañana me dan el alta, así que nos veremos en el insti.
- Sí, lo estoy deseando -susurró Esther. Adiós.
Esther salió de la habitación y se dirigió a la aldea con el fin de hablar con el culpable de que Diego estuviese en el hospital. Estaba tan furiosa que de una patada, rompió un árbol en dos. Corrió a través del bosque hasta llegar a la aldea. buscó a Sam y le contó lo que había ocurrido. Sam estaba de acuerdo, las dos amigas se dirigieron hacía donde estaba el culpable. ¿Qué quien era? Fácil. Era John. Caminaron a través de la aldea hasta encontrarse con John.
- ¡Tú! -gritó Esther
- ¡Yo! -bromeó
- ¡¿De que vas?! -se irritó.
- ¿Qué? -preguntó con aire de superioridad.
- Como se te ocurre hacerle eso a Diego.
- ¿Hacer qué?
- La técnica de la brisa cortante.
- ¡Ah! Esa técnica, que pena que no me salga.
- ¿Cómo que no te sale? -preguntó Sam.
- Que va, se me da fatal, no soy tan rápido como para hacer esa técnica.
Sam y Esther se fueron hacia el bosque mientras pensaban que no tenía nada sentido, sino era John, ¿Quién era? No tenían ninguna pista, NINGUNA. ¿Que podían hacer?¿Donde encontrarían alguna prueba?
- No tiene sentido -dijo Sam.
- Mañana le preguntaré a Diego, a lo mejor vio algo.
Llegó la noche. Diego, ya en su casa, tenía demasiadas cosas en la cabeza. El accidente, sus sentimientos, pensaba en demasiadas cosas. En ese momento pensó que lo mejor que podía hacer ahora era dormir. Cerró los ojos y se durmió pensando en Esther.
CONTINUARÁ...

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