nieve

sábado, 20 de agosto de 2011

.CAPITULO 10.

Llegó la mañana, Esther estaba en el baño desde las 6:00 de la mañana preparándose para el día en el que iba a decirle, y esta vez sí, todo lo que sentía a Diego. Sam se despertó y se dirigió al baño donde vio a Esther maquillada de forma muy estricta y con una bonita mini-falda azul oscuro y un top sin mangas blanco con rayas azules y unos bonitos zapato de color azul.
- Esther -dijo con la boca abierta- estas perfecta para hoy.
- Gracias -contestó con mucha alegría- el día lo merece.
- Buena suerte.
Se despidieron y Esther se dirigió al instituto, feliz y sonriente, preparada para todo pero una parte de ella la decía que se olvidaba de algo. No le dio importancia. Quedaban pocos pasos para llegar al instituto y cada centímetro que se acercaba, más y más le palpitaba el corazón. Entró por la puerta de entrada al patio y antes de que pudiese llegar al interior alguien la cogió de la mano, la agarró de la boca y la arrastró lejos del instituto mientras Esther miraba con los ojos llorosos como se alejaba cada vez más y más del instituto, de sus sueños y del hombre al que amaba. Por más que se intentaba resistir, no lo conseguía, la persona que la llevaba tenía demasiada fuerza, suficiente como para sujetarla a ella y que apenas se pudiese mover. Esther no sabía por qué pero tenía enormes ganas de llorar, de rendirse pero, no estaba dispuesta a eso, no estaba dispuesta de estropear sus sueños, su vida y dejar escapar a su amor verdadero pero, ¿Cómo iba a escapar? Tenía que esperar a que se despistase o algo así. Poco podía ver pero estaba entrado en el bosque, en lo más profundo y oscuro, cerda de la aldea de los ninjas de la noche, con los que su aldea, la aldea de los ninjas de la laguna. Pero, ¿Si no conocía a nadie así? Era un misterio que estaba dispuesta a resolver. La soltó y la sentó en una piedra, la persona era un chico, joven y alto, le recordaba a alguien pero ¿A quien? No lo recordaba, no conseguía recordarlo. El joven se acercaba a ella despacio y en un momento de luz, Esther vio con claridad al joven y pronunció su nombre.
- ¿Alvaro?
- El mismo.
- Pero, ¿Se puede saber que estas haciendo?
- ¿No lo entiendes? No puedes acabar con Diego, él no puede tener un final feliz.
- ¿Por qué no?¿Qué más te da?
- ¿Que qué más me da? Una ninja no puede estar con un tío corrientucho con él.
- ¿Cómo sabes que soy...?
- Porque yo soy un ninja de la noche.
Esther se quedó boquiabierta mirando a Alvaro ¿Iba en serio? Y si era así ¿Qué iba a hacer? ¿Qué podía hacer?
CONTINUARÁ...

No hay comentarios:

Publicar un comentario